Desde el principio de nuestra gestión nos hemos visto enfrentados a los agoreros, a los francotiradores, a los profetas del desastre.

A los insidiosos y a los indiferentes.

Nos enfrentamos a los que, sin serlo, creían ser más que los demás. Y a los que, sin merecerlo, se suponían mejores que los mejores.

Pero no todo fue amargura y contrariedad: así como soportamos esa oposición insensata, también nos encontramos con adversarios serenos, dignos y esclarecidos en la defensa de sus convicciones. Gente que nos enseñó desde la discrepancia, y que nos ayudó a repensar lo que creíamos suficientemente pensado.

Con ellos hemos construido y seguiremos construyendo, porque estamos convencidos de que en esa honesta disparidad de visiones se arraiga la riqueza intelectual de la república.

Con la ayuda de quienes nos comprendieron, toleraron y apoyaron -tanto desde la coincidencia como de la divergencia- estos años han podido ser de trabajo fecundo y de muchas buenas noticias para los sanjuaninos.

Años de construcción y de reconstrucción, años de cemento y de ideas, en los cuales cumplimos metas que al comienzo veíamos con fervor, pero éramos cautos en cuanto a imaginar poder alcanzarlas en un primer período de gobierno.

Aunque falta todavía para sentirnos satisfechos, muchas de las metas autoimpuestas se fueron cumpliendo, y si así ocurrió ha sido porque nuestra voluntad de honrar los compromisos adquiridos con nuestro pueblo se tradujo en trabajar, trabajar y trabajar.

Trabajar como mejor pudiésemos, con fuerza, con sencillez, con respeto.

Frente a la inacción del pasado, trabajar.
Frente a las carencias sociales, trabajar.
Frente a los reclamos justos y enojados, trabajar.
Frente a la desesperanza y la postergación, trabajar.
Frente al recelo y la suspicacia de quienes no podían o no querían creer, trabajar y seguir trabajando.

Si a comienzos de nuestra gestión osábamos mirar hacia atrás, la amargura y el desasosiego nos explotaban en la cara. En cambio, si miramos hoy, los frutos del trabajo están a la vista y hablan por sí mismos.

Los sanjuaninos batimos récords históricos de crecimiento, llevamos el desempleo al punto más bajo de la historia, más que cuadruplicamos nuestras exportaciones y más que quintuplicamos la producción industrial, especialmente la minera.

Pavimentamos 268 kilómetros de calles y caminos, erradicamos 37 villas de emergencia, construimos 23.000 nuevas viviendas y 35 escuelas (6 de ellas de enseñanza especial), llevamos el agua y la energía eléctrica hasta los poblados más remotos.

Encaramos grandes obras públicas, como la terminación de Cuesta del Viento, el Centro Cívico o el Dique Caracoles. Parquizamos y forestamos la Circunvalación, inauguramos la nueva Línea de 500 KV.

En infraestructura de salud, entre muchas otras obras, inauguramos los Microhospitales de San Martín, Rawson, Chimbas y Angaco, así como distintos puestos de salud. Estamos refaccionando por completo el hospital Marcial Quiroga, y está muy avanzado el establecimiento sanitario más importante de Cuyo, el anhelado nuevo Hospital Rawson.

El énfasis en las personas se ejemplifica a través de los más de 30 programas sociales funcionando simultáneamente, la entrega de casi 28.000 jubilaciones en 6 meses, los 7.000 chicos salvados de la desnutrición, el seguro contra accidentes para casi 160 mil alumnos de las escuelas públicas.

También son muestras del trabajo realizado la distribución masiva del Vale Alimentario del plan Volver a Comer en Casa, el éxito del programa Nutriescuelas con 2 millones de raciones alimentarias por mes, las colonias de vacaciones que atienden, recrean y alimentan a miles y miles de chicos cada verano.

Tampoco ha sido menor nuestra preocupación por la seguridad, lo que se constata tanto por la inauguración permanente de subcomisarías y puestos policiales, como por el hecho de que nunca hubo tantos agentes equipados y capacitados en la calle. Sabemos que hemos hecho todo cuanto estuvo a nuestro alcance, pero aun nos falta, porque es una lucha que nos trasciende como provincia y que se está dando generalizadamente a nivel país.

Otro hecho relevante es que la obsesión por el orden en las cuentas públicas, que siempre hemos planteado, se ha venido evidenciando en que -por primera vez en años y desde el primer mes de nuestro mandato- los empleados públicos cobran sus sueldos completos y al día.